martes, 30 de diciembre de 2008

ISRAEL, COMO CONSTANTINOPLA

Por Miquel Segura

 

La judeofobia de los medios de comunicación españoles brilla otra vez en todo su esplendor a raíz de los sucesos de Gaza. El tratamiento de las televisiones controladas por el PSOE -TVE y TV3 fundamentalmente- es nauseabundo. Pero los medios escritos tampoco le van a la zaga. Hay excepciones, claro: una magistral "Tercera" en ABC firmada por Hermann Tertsch y un esclarecedor artículo de Salvador Sostres en l´Avui. El resto, pura bazofia informativa.

Yo creo que lo tienen claro, pero pretenden engañar y soliviantar a la opinión pública. No me extraña que un renegado de su origen como Ferrán Aguiló publique barbaridades en "Balears" (por otra parte, casi nadie le lee) pero que un periódico como "El País" no sea capaz de proyectar un mínimo de claridad sobre lo que está pasando en la estrecha franja de Gaza, en la que un estado terrorista se ha hecho fuerte, produce sonrojo y rabia hasta extremos insoportables.

Habrá que escribirlo mil veces: Israel tiene derecho a defenderse. El principal enemigo de esa entidad difusa que algunos han venido en llamar "pueblo palestino" son los terroristas de Hamas. Israel sólo desea vivir en paz y seguridad dentro de sus fronteras. Y en esta defensa deviene el símbolo y paradigma de todos nosotros. Si cayera Israel como un día cayó Constantinopla, la barbarie islamista se adueñaría de Europa. Como muy bien escribe Sostres, sólo hay dos estados en el mundo que, de verdad, defienden la civilización democrática occidental: Israel y Norteamérica. El resto -la timorata Europa- contemporiza con aquellos que quieren robarnos la libertad. Hace poco he visto un video en el que un exaltado imán arengaba a sus fieles a luchar hasta el exterminio del "enemigo sionista". Que nadie se engañe: nosotros estamos incluidos en el "lote". Hamas tiene conexión directa con un estado terrorista, como es el sirio y con el nuevo Hitler de Oriente, el fanático Ahmadineyad. Ellos vierten a manos llenas el dinero sobre una tropa de asesinos que quieren destruir a Israel cómo símbolo y bastión de la cultura judeo-cristiana. Mientras tanto aqui hemos de aguantar a tontos útiles como el citado Ferrán Aguiló, o al ignorante Pep Roig, con sus chistecitos en "Última Hora", pasando por las "grandes plumas" de los rotativos nacionales. Los progres atacan a Israel y así creen ser más humanitarios, más solidarios y más adelantados. En realidad son unos imbéciles que alimentan al monstruo que un día habrá de exterminarlos.

Israel resistirá porque siempre lo ha hecho. Europa, la culpable Europa, merecería revivir la caída de Constantinopla.

 

 

 

El Derecho de Israel

Hermann Tertsch

29-12-2008

 

YA se ha producido la tan temida como previsible catástrofe. Después de la ruptura unilateral de la tregua por parte de Hamás y sus continuos ataques con cohetes y morteros contra el territorio meridional israelí, tras una larga serie de advertencias a las autoridades de la Franja de Gaza para que pusieran fin a los ataques terroristas, el presidente israelí, Simon Peres pidió hace días encarecidamente a la población de Gaza que impidiera a los terroristas provocar la situación que lo hiciera inevitable. Al final, Israel ha tenido que responder. Y lo ha hecho con contundencia. Ha destruido prácticamente todos los edificios de la policía y las milicias de Hamás, depósitos y túneles por los que se introducen en Gaza las armas. Por supuesto que ha habido víctimas civiles. Porque muchos de los arsenales están en sótanos de casas de miembros y líderes de Hamás. Porque todo el terrorismo islamista se arropa en civiles, cuyas muertes para ellos son una bandera. Pero quien vea el mapa de las operaciones realizadas sabe que el esfuerzo de las fuerzas israelíes por evitar víctimas civiles palestinas es tan denodado como el habitual de los terroristas de Hamás por matar al mayor número de civiles israelíes. Sólo la ignorancia, la mala fe y la militancia antiisraelí de los medios de comunicación -en nuestro país ya grotescos- pueden inducir a hablar, como se ha hecho, de «ataques masivos». Quien conozca un poco Gaza, una de las regiones más superpobladas del mundo, sabe que un ataque «masivo» habría provocado muchos miles de víctimas. Y no 280, en su mayoría hombres adultos y en gran parte uniformados.

 

Pero esto da igual no sólo a los medios de comunicación, también a las organizaciones políticas o humanitarias y a tantos políticos de derechas e izquierdas, a los que tan fácil les resulta condenar un bombardeo ante la opinión pública. Eso siempre confiere «caché» humanitario. Han callado durante todo el tiempo en el que Hamás ha generado una situación que hiciera inevitable la tragedia. Hace tres años Israel se retiró de Gaza como acto de buena voluntad para intentar dar un impulso a unas negociaciones sobre los dos estados, el Israel y el palestino, cuya existencia hoy es aceptada por una abrumadora mayoría de los ciudadanos israelíes. En la otra parte no sucede lo mismo. Cada vez son más los palestinos que siguen las consignas de Hamás y Teherán, rechazan la solución de dos Estados y llaman a la destrucción de la «entidad sionista». Hay muchos responsables de que así sea. Y no todos están en la región. Están ante todo los terroristas de Hamás que con la ayuda de Irán y Siria y la inapreciable colaboración de la corrupción del aparato de Al Fatah de la Autoridad Palestina, consiguieron ganar unas elecciones, liquidar a sus oponentes y establecer un Estado terrorista en la frontera sur de Israel.

 

Mientras desde Israel, pese a la confusión y las convulsiones políticas internas, se hacían esfuerzos por proseguir las negociaciones con la Autoridad Palestina en el poder en Cisjordania, Hamás y su patrón iraní Ahmadineyad han ido ganando terreno, comprensión internacional, amigos y armas. No sólo en Rusia, China o Pakistán, también en Europa por supuesto. ¡Qué confusión de valores por nuestros lares! Pocos hechos tan significativos como que en el Reino Unido, donde más activamente se ha hecho campaña para aislar al Estado de Israel, un canal de televisión decidiera estas navidades emitir un saludo de Nochebuena del presidente iraní, el adalid de la destrucción del Estado judío, el látigo de infieles, el carcelero de mujeres intelectuales, el verdugo de homosexuales, miembro de la Alianza de Civilizaciones con el turco Erdogán y el español Zapatero, nuestro hombre de la Kafiya. «Comprensión hacia Hamás», «no aislar a los islamistas», «no radicalizarlos». Este sempiterno pregón de nuestro ministro Moratinos parece ya omnipresente en el discurso vacuo e insensato de gran parte de la clase política europea. Y lo es porque previamente ha sido asumido por los medios de comunicación y gran parte de la opinión pública. Pese a toda la cultura de apaciguamiento, negociación de principios y relativismo general que se nos inocula a diario, nadie en España se atrevería a decir que las pistolas de ETA son inocuas porque tienen menos capacidad de fuego que las armas de la Guardia Civil. Es la artera forma de analizar la realidad comparando elementos no comparables. Es la que lleva a tanto intelectual y vocero en nuestros medios a decir que los misiles artesanales de Hamás son poco más que una broma pesada y que no justifican nunca una acción contundente del agredido para acabar con ellos. Es la que lleva a tanto idiota a pensar que las armas son malas independientemente de quienes las tenga.

 

El hecho cierto es que el terrorismo ha tenido un éxito parcial aquí en España, como saben quienes lo denunciamos, quienes lo niegan y quienes directamente se han beneficiado de ello. Aquí el éxito del terrorismo ha supuesto privilegios para sus simpatizantes y amigos secretos o la debilidad de la idea nacional en beneficio de otros nacionalistas. En Israel la amenaza es directamente existencial y pone en peligro su propia existencia como Estado. La creación de un Estado terrorista en Gaza en los últimos tres años y su creciente capacidad de paralizar el sur israelí pone en cuestión la propia viabilidad del Estado de Israel. A ojos de los israelíes pero ante todo a ojos de los cientos de millones de islamistas, árabes o no, que han convertido la destrucción de Israel en el centro de su existencia. Israel no puede vivir con gran parte de su población enterrada en refugios día sí, día también, porque Hamás o Ahmadineyad quiera. Acabaría toda Israel igual y ese gran estado no se erigió en su día para ser un gran Lager bajo tierra con los SS islamistas desfilando encapuchados sobre sus campos.

 

Mucho se hablará ahora durante y después de esta campaña militar -que todos deseamos corta, pero puede ser muy larga y dolorosa para todos- sobre el papel en su desencadenamiento del punto de inflexión en la historia de Estados Unidos que supone la llegada de Barack Obama a la presidencia. Creo que nadie debiera sobrevalorarlo. También creo desencaminados los intentos de explicar la operación militar israelí como parte de la dinámica electoral interna de Israel. Nada había más lejos de los deseos de la ciudadanía israelí que entrar ahora en este conflicto. Porque conocen la guerra. Y todos saben que estos muertos del fin de semana no son los primeros ni los últimos. Y que muchos no serán terroristas sino también niños y niñas tanto palestinos como israelíes y muchos soldados israelíes como la campaña prosiga por tierra. Lo que sí debería estar claro es que los defensores de esta operación militar de Israel somos los que sufrimos por todas las muertes, también por las ahora habidas en todos los bandos. Y enfrente hay un enemigo que se alegra de las muertes, también de las propias. Y las busca en Israel, en las Torres Gemelas, en Londres o Atocha, en la India o en Afganistán. Forman parte de una cultura de la muerte que es enemiga de nuestra sociedad tanto como del Estado de Israel. Y que si Israel fallara en su autodefensa, por supuesto que desaparecería como Estado democrático pero todas las demás sociedades abiertas perderíamos nuestro bastión más firme en la defensa de la ciudadela de la libertad. Una ciudadela que tiene muchas murallas minadas o tambaleantes en Occidente por el miedo a luchar, la falta de voluntad de ganar, por su confusión de valores y su incapacidad para el sacrificio. O porque, ilusos, creen que tratamos con un enemigo como nosotros. Esperemos que esta tragedia tenga un receso al menos. Pero la guerra será larga y la lista de víctimas también. La única nota de optimismo que tengo para concluir esta reflexión está en mi profunda convicción de que Israel, con la sabiduría de miles de años de supervivencia y la memoria de quienes aun son testimonio vivo de la última vez que -ante la pasividad de todos- se quiso exterminar a su pueblo, nos dará una nueva lección a la civilización. A la única civilización existente. Israel sabrá defender, cueste lo que cueste, pese a quien pese, llore quien llore, su sagrado derecho a la existencia en libertad y dignidad.

 

 

Israel té dret a defensar-se

Salvador Sostres

29/12/2008

 

Si a un país li negues el dret de defensar-se, li negues el dret d'existir. Els assassins de Hamàs han decidit no renovar la seva treva i Israel ha posat en marxa el seu exèrcit. That's what it is. Israel només vol viure en pau i a casa seva. I per no dimitir d'aquesta voluntat ha estat objecte de persecucions, matances, intents d'extermini i un odi brutal al llarg dels països i els segles que encara avui es concreta en moltes informacions que ens arriben del conflicte, marcades pel vell signe de l'antisemitisme. TV3 fa fàstic. Hi ha una persecució que sempre ha patit el poble dels pobles, el poble elegit. Que la llastimosa intel·lectualitat catalana, i la majoria de penosos periodistes que des d'Israel informen, amb l'alta excepció de la Jana Beris, que honora l'AVUI amb cròniques notables, es posin al costat dels terroristes de Hamàs en lloc de defensar un Estat democràtic com Israel és tercermundisme cultural. Tothom que no sigui un indocumentat sap que la vocació d'Israel és viure en pau, i que Hamàs no cita ni una sola vegada en el seu text fundacional la necessitat de construir cap Estat palestí, i l'únic objectiu que té és acabar amb el poble de Déu. Les causes d'Israel han estat sempre la democràcia, la pau i la llibertat. I de moltes lliçons, i molt dures, n'ha après que de vegades cal armar-se fins a les dents per defensar aquests ideals. Per defensar-los de Hamàs i d'un món àrab que usa Palestina d'esquer i de propaganda per tenir una excusa per conspirar contra el món lliure. Els 2 únics Estats que sempre i arreu han donat la cara per la democràcia són l'israelià i l'americà, i mentre tu feies l'estúpida pantomima del pacifisme i de la tolerància ells enviaven llurs fills a morir per salvar-te l'alegria i la llibertat.

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Publicado por Desconocido @ 16:49  | La Judeofobia
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