Por:
Adrian Kohan
Durante 20 siglos el Pueblo Judםo hizo frente de una u otra
forma al antisemitismo, en todas sus expresiones. Durante generaciones, el Pueblo Judםo
conociף matanzas y agresiones fםsicas, propaganda antisemita y una constante
circulaciףn de creencias -algunas de ellas mבs allב de lo que cualquier mente racional
podrםa imaginar- que contribuyeron a la cristalizaciףn de un estereotipo negativo, el
cual sףlo ayudaba a fortalecer las bases de lo que la historia de la humanidad conoce
como el mבs fuerte y antiguo de los odios. En los albores del tercer milenio, en la era de las
comunicaciones digitales, el antisemitismo encontrף en Internet una herramienta
fantבstica para sus propףsitos. La Red de Redes pone al antisemitismo en un nuevo nivel,
y nos obliga a revisar las estrategias con las cuales nos enfrentבbamos al fenףmeno. No
podemos olvidar que las caracterםsticas de la Red, desde la disociaciףn con el elemento
espacial hasta la internacionalidad de la misma, pasando por la posibilidad de la
anonimidad (aunque sףlo sea parcial) y la "democratizaciףn" de las
posibilidades de la distribuciףn de contenidos, hacen de la Red el medio ideal no sףlo
para la concreciףn de nobles objetivos relacionados con el derecho del hombre a la
libertad y libre expresiףn, sino tambiיn para el abuso de estos temas en un peligroso
discurso que intenta confundir libertades con libertinajes. No podemos olvidar que el
principio de toda civilizaciףn reside en el contrato social de sus integrantes, por el
cual los individuos aceptan renunciar a parte de sus derechos a cambio de una vida segura
y ordenada. Este principio estב tan incorporado a nuestra vida diaria que a menudo lo
olvidamos, pero, ¿quי es la luz roja del semבforo sino una restricciףn a la libertad
de movimiento a cambio de seguridad en el trבnsito; quי son las leyes contra la calumnia
sino una restricciףn a la libertad de expresiףn a cambio de la preservaciףn de la
dignidad del individuo; y quי son las restricciones que impiden a una persona ejercer la
medicina hasta tanto no haya completado su preparaciףn profesional sino una restricciףn
a la libertad de trabajo y ocupaciףn a cambio de la seguridad pתblica? Una buena parte
del secreto de la sociedad justa estב en la capacidad de sus dirigentes de encontrar el
punto de equilibrio entre dichas restricciones, las libertades que afectan, y los
beneficios que traen. Sin embargo, parece ser que la virtualidad del medio digital esfumף
entre bits de informaciףn este caro principio. Este artםculo, lejos de ser una guםa definitiva sobre el
accionar apropiado frente a las manifestaciones digitales del fenףmeno, intenta solamente
sentar algunas de las bases para la reflexiףn sobre el tema. Para este fin, y en una
forma muy burda, dividirי las manifestaciones antisemitas en dos amplias categorםas:
ataques y propaganda. Por ataques antisemitas en Internet entiendo a toda acciףn por
la cual el actor intenta, motivado por el odio hacia los judםos o el judaםsmo, provocar
algתn tipo de daסo o molestia a una persona o ente judםo o relacionado al judaםsmo. La
manifestaciףn mבs comתn de este tipo de acciones son los mensajes antisemitas enviados
por email, las menos comunes son los intentos de violaciףn de las barreras de seguridad
de los sistemas conectados a Internet (estas violaciones son comתnmente conocidas como
"hacks" o "cracks"). Ante el primer tipo de ataque hay ciertas acciones que pueden
tomarse. Salvo casos excepcionales, en los cuales la persona que envםa el email toma las
medidas apropiadas para garantizar su anonimidad, un email por definiciףn no es anףnimo.
Todo email incluye en su encabezamiento informaciףn sobre el remitente, desde su
identidad hasta el camino que siguiף el mensaje desde su partida hasta su destino final.
Ahora bien, toda direcciףn de email estב compuesta de dos partes: el nombre del usuario
(la parte que estב antes del sםmbolo "arroba" [@]) y el dominio (la parte que
estב despuיs). El dominio siempre pertenece a una entidad, ya sea una empresa comercial
o una instituciףn. Incluso es posible identificar de quי tipo de identidad se trata a
travיs del sufijo del dominio: por ejemplo, una direcciףn: usuario@empresa.com pertenece
probablemente a una identidad comercial, mientras que usuario@institucion.edu a una
educativa, y usuario@institucion.gov a una gubernamental. Muchas de las entidades propietarias de un dominio ven al mismo
como parte de la imagen de la entidad, y se preocuparםan bastante si saben que el nombre
de su entidad estב envuelto en el envםo de emails antisemitas. Algunas entidades pueden
llegar a tomar sanciones disciplinarias o interrumpir el servicio que estבn prestando a
la persona que envםa este tipo de mensajes. Incluso puede darse el caso de algתn
proveedor de Internet que no estי interesado en que su nombre se vea involucrado, aunque
sea indirectamente, en acciones de este tipo, y pueden llegar a optar por la suspensiףn
del servicio al usuario en cuestiףn. Ante la recepciףn de un mensaje de tono antisemita
entonces, es muy recomendable presentar una queja formal ante la entidad propietaria del
dominio, en lo posible recordando en la misma que el nombre de la entidad estב
involucrado, aunque sea indirectamente, en la acciףn. Por supuesto, donde la legislaciףn
lo permita, tambiיn debe considerarse la posibilidad de iniciar acciones legales contra
el remitente del mensaje. De mבs estב decir que cuando este tipo de mensajes son
enviados a un foro de debate (newsgroup, mailing-list, discussion board, etc.) es menester
solicitar al moderador del foro tomar acciones al respecto, y sobre todo, no
"quedarse con la boca callada". Es importante recordar que ante mensajes
antisemitas por lo general no tiene sentido contestar refiriיndose al contenido de los
mismos, sino haciendo referencia al mensaje como una acciףn irracional, agresiva y hasta
enfermiza. No tiene, desde mi punto de vista, el mבs mםnimo sentido discutir con un
antisemita, ya que no hay argumentos que valgan ante la irracionalidad. Mבs aun, al
acceder a la discusiףn de alguna forma se estב legitimando a la otra parte. De la misma
forma en que nadie discute con quiיn afirma que uno mבs uno es igual a tres, o que la
Tierra es cuadrada, no tiene sentido discutir con un antisemita. Por tanto, es necesario
expresar en pתblico estos puntos, dejando en claro la irracionalidad y las brutas
motivaciones de quien envםa un mensaje de este tipo. En el caso que el remitente estי usando algתn tipo de servicio
de correo electrףnico gratuito (como ser Yahoo, Hotmail, etc.) no hay ningתn motivo para
dejar de hacer la denuncia correspondiente. Algunos de estos servicios incluso tienen
formularios de denuncia standard, donde solamente hay que llenar los datos apropiados.
Ahora bien, en el caso de que el remitente estי usando algתn tipo de servicio de
anonimizaciףn de los mensajes, es conveniente contactar al responsable del servicio. La
mayor parte de estos servicios fueron creados para permitir a individuos participar de
debates sobre temas comprometidos sin exponer su identidad (como por ejemplo, grupos de
apoyo para vםctimas de violencia sexual), y sin lugar a dudas los responsables de estos
servicios verבn en el uso del sistema para el envםo de mensajes de tono antisemita como
un mal abuso de la posibilidad de anonimizaciףn, y estarבn bastante dispuestos, por lo
general, a impedir el trבnsito de mensajes originados por el remitente en cuestiףn. El segundo tipo de ataques a los que me referם anteriormente
merecen un trato totalmente distinto. La mayorםa de los paםses tiene una legislaciףn
-ya sea civil o penal- que protege a los usuarios y/o propietarios de computadoras y/o
redes de computadoras contra este tipo de acciones, eso antes de entrar en consideraciones
sobre las motivaciones del perpetrador. Es conveniente ante este tipo de ataques iniciar
los procesos legales en contra del perpetrador por un lado, e invertir recursos en el
mejoramiento del sistema de seguridad que protege al computador/red de computadoras
conectadas a la red de transmisiףn de datos. Si bien los ataques antisemitas suelen ser molestos y hasta
pueden ser daסinos, por su carבcter puntual el daסo que pueden llegar a causar es mucho
menor que el daסo causado por el segundo tipo de expresiףn judeףfoba: la propaganda
antisemita. La propaganda antisemita no es un fenףmeno nuevo, sino que se
remonta a los primeros dםas de la judeofobia. Las caracterםsticas de Internet no hacen
otra cosa, en este marco, que facilitar su difusiףn y ayudar a conseguir para el material
antisemita un aura de legitimidad. La hiper-democratizaciףn del medio virtual hace que,
desde el punto de vista formal, sea imposible distiguir entre el "contenido de
calidad" y la "basura electrףnica": no hay demasiadas diferencias entre la
direcciףn del WebSite de Amnesty International y el WebSite del Ku Klux Klan, ni
demasiadas diferencias estructurales entre la revista electrףnica Der Ruf y el pasquםn
(por llamarlo de alguna forma, aunque de satםrico no tiene nada) nacionalista Biondini. Si bien es cierto que parte de una buena formaciףn digital
estב en aprender a distinguir entre los medios serios y los que no lo son, dicha
formaciףn todavםa estב lejos del usuario promedio, sobre todo cuando se trata de temas
que no conoce. La propaganda antisemita tiende a adoptar una imagen de cientificidad, y
tiende a adornar sus proclamaciones con informaciףn que, eufemizando, podemos catalogar
como "poco fidedigna". Es importante recordar que, a grandes rasgos, existen
tres posiciones frente a la ideologםa antisemita: quien la rechaza de pleno, quien la
acepta de pleno, y quien todavםa no tiene una idea formada al respecto. El lector poco
informado, perteneciente a este grupo, puede llegar a convencerse de lo expuesto en estos
marcos, o por lo menos a considerarlo como informaciףn veraz y en parte legםtima. El problema se agrava por el fenףmeno de "topificaciףn
del espacio virtual": en el medio virtual, donde la distancia geogrבfica carece de
sentido, los contenidos tienden a agruparse no por su proximidad fםsica, sino por la
proximidad de los temas que tratan. En la prבctica, los servicios de bתsqueda
automבticos traducen las distancias tףpicas en una funciףn estadםstica que mide la
cantidad de tיrminos similares que existe entre dos pבginas. Al efectuar una bתsqueda
en alguno de estos servicios sobre algתn tיrmino relacionado al judaםsmo, es mבs que
probable que obtengamos entre los resultados WebSites antisemitas. Existen dos tipos de estrategias a adoptar cuando se trata de
enfrentarse a la propaganda antisemita en general, y la propaganda antisemita en Internet
en particular. La primera, a la que podemos referirnos como la "estrategia
negativa", consiste en intentar dificultar o imposibilitar la publicaciףn de este
tipo de material. Para hacerlo, tenemos a nuestra disposiciףn dos herramientas: las
formales y las no formales. Con formales me refiero al marco judicial, dentro del cual es
posible algתn tipo de acciףn. Muchos paםses tienen, por ejemplo, leyes que restringen o
prohiben todo tipo de publicaciףn de connotaciףn discriminatoria (y sin lugar a dudas la
propaganda antisemita entra dentro de esta categorםa). Mientras las publicaciones debםan
ser impresas la tarea del ejecutor de la ley era mבs bien simple: despuיs de todo, el
libro impreso tiene existencia fםsica, y necesita una infraestructura relativamente
grande para ser creado. El material propagandםstico impreso era fבcilmente rastreable
(por lo general), y en los casos en los que el poder responsable de la ejecuciףn de la
ley estuviese interesado en hacerlo, la toma de acciones en contra de quienes tomaron
parte de la creaciףn, ediciףn y difusiףn del material era mבs bien simple. En el medio digital el panorama es distinto: los procesos de
creaciףn, ediciףn y difusiףn pueden completarse en cualquier computador personal
promedio, convirtiendo a la producciףn clandestina del material en cuestiףn en un juego
de niסos. Mבs grave aun, el medio digital pone a disposiciףn de quien lo necesite los
medios necesarios para la publicaciףn del material, disminuyendo a un mםnimo irrisorio
las necesidades de subvenciףn para la producciףn. Por תltimo, con la eliminaciףn del
elemento geogrבfico, es posible encontrar "agujeros negros legales" basados en
la publicaciףn del material en un medio hospedado mבs allב de la frontera, incluso en
algתn paםs donde la legislaciףn en contra de este tipo de material no exista. Aun asם,
ante la posibilidad de que las autoridades se encuentren frente a este tipo de accionar
con sus manos atadas (o pretendan hacerlo), es nuestro deber hacer las denuncias
apropiadas. En aquellos paםses donde la legislaciףn que prohiba este tipo de accionar no
exista, no sea lo suficientemente clara, o no estי adecuada a nuestros tiempos, es
nuestro deber como ciudadanos presionar a las autoridades para obtener la legislaciףn
apropiada (a este respecto, recomiendo el artםculo "Jףvenes judםos luchan solos
contra el antisemitismo"). Las herramientas "no formales" tiene que ver con la
denuncia ante quienes proveen a estos grupos con los servicios y medios necesarios para la
difusiףn de la propaganda antisemita. Muchos servicios de alojamiento gratuito de
WebSites incluyen entre sus regulaciones la prohibiciףn de la publicaciףn de este tipo
de material, pero en el mismo documento aclaran que no tienen la capacidad de controlar
cada pבgina alojada en su servidor en bתsqueda de este tipo de material. En muchos
casos, el proveedor del servicio no estב enterado del uso que se estב dando al mismo, y
al saberlo puede llegar a anular su prestaciףn. En muchos casos, cuando existe algתn
tipo de relaciףn entre el prestador del servicio y el judeףfobo (por ejemplo, una
universidad que permite a sus alumnos mantener un WebSite personal, o una empresa cuyo
servidor aloje pבginas de sus empleados) el ente puede llegar a tomar sanciones mבs
serias. En el caso de un prestador comercial de servicios de Internet, puede incluso
organizarse una campaסa de presiףn contra el mismo. Es importante recordar que en algתn
punto el hecho de recibir servicios del mismo prestador del cual cםrculos antisemitas lo
reciben, nos acerca a ellos incluso mבs de lo que pensבbamos. Por ejemplo, la mayorםa
de los prestadores comerciales de servicios de Internet mantienen algתn tipo de םndice
de clientes abierto al pתblico, y no serםa nada simpבtico que el nombre de una
instituciףn judםa figure al lado y con el mismo status que un grupo antisemita. El segundo tipo de estrategia es las estrategias positivas. Si partimos de la base que
nuestros esfuerzos serבn siempre insuficientes para evitar la publicaciףn de material
antisemita (y no solamente en Internet), y que el diבlogo con un antisemita es
contraproducente, las estrategias positivas probarבn ser las mבs adecuadas. Con
estrategias positivas me refiero a una tarea constante de esclarecimiento y educaciףn
judaicas. Es en ese punto donde nosotros como individuos y nuestras comunidades como
instituciones deben poner sus esfuerzos e invertir sus recursos. El constante estםmulo y
aliento a una producciףn cultural judםa rica y de calidad es sin lugar a dudas la mejor
de las respuestas que puede darse a la propaganda antisemita, sobre todo cuando la
necesidad de reaccionar (o de enterrar la cabeza en la arena) ante el antisemitismo sea
hoy por hoy uno de los elementos centrales (y en muchos casos el תnico) que componen la
identidad judםa de una buena parte de los miembros de nuestro pueblo.
ATAQUES ANTISEMITAS EN INTERNET
PROPAGANDA ANTISEMITA EN INTERNET