Por:
Egon Friedler
Hace algunos meses volvió a plantear la eterna
interrogante el conocido periodista de "Yediot Ajaronot", Yaír Lapid en
un artículo de dramática lucidez. Escribió Lapid : " ¿ Porqué nos odian
tanto? Esta vez no hablo de los palestinos. Su conflicto con nosotros
es íntimo, concreto y tiene un efecto directo sobre nuestras vidas. Sin
entrar en el tema de "quién tiene razón" es obvio que tienen razones
muy personales para no desear nuestra presencia aquí. Nosotros sabemos
que eventualmente habrá una solución. Será difícil y las páginas del
acuerdo estarán manchadas de sudor y lágrimas. Hasta entonces, es una
guerra que por lo menos se puede entender aunque ninguna persona en sus
cabales aceptará los medios utilizados en ella." "Son los otros a los que no puedo comprender. ¿
Porqué Hassan Nasralla junto con miles de sus partidarios dedica su
vida, su evidente talento, el destino de su país, para luchar contra un
país que ni siquiera ha visto, cuyo pueblo no conoce y con cuyo
ejército no tiene ningún razón válida para combatir?" "¿ Porqué los niños en Irán, que ni siquiera son
capaces de ubicar a Israel en el mapa (porque es tan pequeño) queman su
bandera en las plazas de sus ciudades y se ofrecen a suicidarse para
lograr su eliminación? ¿Porqué los intelectuales egipcios y jordanos
agitan a las masas ignorantes contra los acuerdos de paz, pese a que
saben que su anulación empujará a sus países por lo menos veinte años
atrás? ¿ Porqué los sirios prefieren ser un patético país del Tercer
Mundo para tener el dudoso privilegio de financiar a organizaciones
terroristas que podrían convertirse en una amenaza para su propia
existencia? ¿ Porqué nos odian tanto en Arabia Saudita? ¿En Sudán? ¿Qué
les hicimos? ¿ En qué medida somos gravitantes en su vida? ¿ Qué saben
de nosotros?" Lamentablemente hay demasiadas respuestas y son
atrozmente lógicas. Para empezar, cada religión necesita un "otro" que
adora a otro Dios para demostrar que el suyo es el mejor y el único.
Tanto el cristianismo como el Islam tienen sus fundamentos en la Biblia
judía pero nadie es peor en materia de reconocimiento de deudas que la
religión organizada. El cristianismo hizo pagar con sangre al pueblo
judío durante siglos su no reconocimiento de la deuda mientras el Islam
simplemente se apropió del legado hebreo y lo transformó
substancialmente. Como lo observó sagazmente el Prof. Moshé Sharon :
"Moisés era un legislador, Cristo un predicador y Mahoma un guerrero". El Islam fue desde su origen una religión
expansionista y conquistadora y su sentido de superioridad sobre sus
rivales no ha variado. Su división del mundo en fieles e infieles es
tan tajante hoy como lo fue en sus primeros siglos de existencia.
Mientras el judaísmo y el cristianismo tuvieron que hacer frente a los
embates de la gran revolución de la secularización y debieron enfrentar
a vigorosas corrientes disidentes en su seno, las divisiones en el
Islam tendieron a una mayor rigidez y no a posiciones más tolerantes.
No hubo nada comparable a la Reforma cristiana en el Islam, ni nada
semejante a las corrientes conservadora y reformista en la religión
judía. Por el contrario, simultáneamente a la Revolución Francesa
florecía la corriente más xenófoba, intolerante y exclusivista del
Islam, el wahabismo. La asociación de esta tendencia con el gobierno de
Arabia Saudita tuvo una consecuencia tan trágica como paradojal. La
gran riqueza petrolera saudita financió la construcción de mezquitas y
la difusión por todo el mundo de esta versión extremista e intolerante
del Islam. A ello se sumó la gran frustración del atraso de los países
musulmanes frente a la modernidad europea y norteamericana y su
incapacidad de incorporarse a la sociedad globalizada e interconectada
del siglo XXI, todo lo cual fue exhaustivamente documentado en un
informe de las Naciones Unidas en el año 2002. Se dirá : eso explica el
odio a Occidente. Pero ¿ porqué ese odio está dirigido contra Israel y
el pueblo judío en primer lugar? Muy sencillo : porque en la época de
Mahoma no existía Occidente como existe hoy en día y sí existían los
judíos, de los cuales consta en el Corán que rechazaron al Profeta y
combatieron contra él. Sin duda, también hay pasajes favorables a los
judíos en el Corán, que de alguna manera privilegia a las religiones
del Libro, judíos y cristianos, por sobre otros "infieles". Pero las
lecturas de los libros sagrados en todas las religiones, son algo muy
selectivo y en el Corán hay suficientes citas antisemitas para quienes
quieran usarlas. Pero hay otro motivo fundamental por el cual el odio
a Israel tiene raíces sicológicas tan hondas en el mundo musulmán. La
visión del mundo del Islam es atemporal y desde su punto de vista las
tierras que fueron conquistadas por el Islam una vez no deben pasar a
manos de infieles. La visión de los musulmanes de Israel no es la de un
pueblo que vino a recuperar su tierra, sino de extranjeros, que con
falsos pretextos históricos, vinieron a robarle su tierra a un pueblo
musulmán. Y para colmo, los musulmanes vivieron la humillación de
perder varias guerras contra un pequeño pueblo que vino a desafiar a la
gran "umma" (nación o comunidad) musulmana. Explicar esto de manera racional, significaba
enfrentar algunas duras verdades, lo que resulta demasiado traumático.
Por ello, la demonización del enemigo es el medio ideal para evitar la
confrontación con los verdaderos problemas. Los judíos tienen un poder
monstruoso. Dominan la política de los países occidentales. Son los
culpables del ataque a las Torres Gemelas y de todos los males que
aquejan a los países musulmanes. Cada enfrentamiento inter-árabe tiene
una explicación conspirativa y el culpable siempre es el omnipresente
enemigo judío. ¿ Habrá de reducirse el odio musulmán a Israel si
finalmente se llegara a un acuerdo para solucionar el problema
palestino? Difícilmente. En el Islam hay una tendencia a alinearse con las
corrientes más extremistas que siempre pretenden ser las más fieles al
Islam auténtico, representativo del verdadero pensamiento del Profeta.
Esa presunta autenticidad que representa la lucha de un pasado tribal
contra el futuro cibernético no es solo un problema que enfrenta Israel
y el pueblo judío ; de hecho constituye el mayor desafío a la
civilización contemporánea.