viernes, 24 de octubre de 2008

El “abrazo de oso” persa

Por: Maximiliano  Borches

Lamentablemente, el pensamiento progresista en Latinoamérica –en algunos casos-, tiende a confundir algunos paradigmas y realidades. Tal es el caso del presidente de Bolivia, Evo Morales, quien al llegar a Teherán –en visita a su par iraní, Mahmoud Ahmedinejad- lo primero que dijo fue que “gustoso abrazaba a un compañero revolucionario”. Es notable –e interesante de analizar- como “La era del vacío”, impuso nuevos significados, cuando no los despojo de ellos, a algunos términos.

La visita del presidente boliviano a Irán, lamentablemente, empaña la imagen de un presidente que de verdad, representa el tan ansiado cambio en América Latina, y abona a la confusión ideológica.

Cada pueblo, cada Nación, es soberana y tiene el Derecho –por lo tanto- de ejercer libremente sus políticas de alianzas y amistades. Por lo tanto, las elecciones que toman los distintos gobiernos para definir con quien comerciar, estrechar relaciones o romperlas, parten de las necesidades estratégicas que les son impuestas por sus propios intereses.

Este es el caso de Bolivia, al igual que el del resto de los países del mundo, que en su actual etapa de gobierno –y luego de haberse reafirmado en el poder, tras el exitoso referéndum revocatorio de agosto pasado- eligió estrechar sus relaciones diplomáticas, comerciales y políticas, con uno de los países más cuestionados del presente: la teocrática República Islámica de Irán.

Al gobierno encabezado por el presidente persa, Mahmoud Ahmedinejad, la breve visita de tres días de su par boliviano, le dio un poco de oxígeno ante el creciente aislamiento que en los últimos tiempos viene sufriendo esta Nación, por negarse –principalmente- a blanquear su programa de enriquecimiento de uranio, que tiene como fin último, facilitar el ingreso de Irán, al selecto "club" de países con capacidad nuclear-militar.

En el mes de septiembre de 2007, el presidente Ahmedinejad, tras su corta estadía de apenas algunas horas en Bolivia, se comprometió a invertir en ese país, u$s 1.000 millones en los próximos cinco años, en proyectos relacionados con la explotación de hidrocarburos y otros también de alcance estratégico, como la creación de medios masivos de comunicación, en particular radios y una estación de TV, entre otros.

De lograrse estos acuerdos, entrarán en la historia del pequeño país sudamericano, como una de las inversiones extranjeras más importantes de los últimos tiempos, que beneficiará al país mediterráneo en el corto plazo, ya que la misma, a su vez, minará las futuras inversiones de los países occidentales, dejando a Bolivia en la encrucijada de no poder dar un verdadero salto en su modernización y en su apertura al resto de los Mercados de mayor importancia.

Irán mira a América

De la mano del presidente venezolano Hugo Chávez, Irán ha reforzado sus lazos con Nicaragua, Bolivia y Ecuador. En enero de 2007, Nicaragua restableció relaciones diplomáticas con Irán tras 16 años de interrupción y, en abril de 2007, el presidente del país centroamericano, Daniel Ortega, oficializó su apoyo al programa de enriquecimiento de uranio iraní. Teherán aprovechó la ocasión para manifestar su interés en invertir en Nicaragua, donde se comprometió a apoyar más de 30 proyectos económicos, energéticos y sociales, fundamentalmente en generación hidroeléctrica, un área crítica para el Gobierno sandinista, apremiado por la amenaza de una crisis energética.

Bolivia, en tanto, ratificó en septiembre de 2007 su alianza con Irán, basada en su común oposición a EEUU. Ambos Gobiernos firmaron un plan de cooperación por u$s 1.000 millones para los próximos cinco años. Ante las críticas de la oposición interna, Morales se ha sentido obligado a defender su decisión "soberana" de abrir relaciones con Irán y ha calificado de "compañero revolucionario y hermano" a Ahmadineyad. Especulando con las razones del interés iraní en Bolivia, algunas fuentes diplomáticas han apuntado a los yacimientos de materiales radiactivos. El diario La Prensa afirmó que los acuerdos bilaterales pueden incluir la explotación de litio y uranio en Potosí pero el Ministerio de Minería lo ha negado. Sin embargo, lo central pasa por el objetivo iraní de aumentar su círculo de amigos, y así la atención de Irán en Bolivia se relaciona con la amistad entre los presidentes Chávez y Morales y en el lobby venezolano en Bolivia. En esta misma línea se encuadra la visita de Ahmadineyad a Ecuador, en enero de 2007, para asistir a la asunción del presidente ecuatoriano Rafael Correa.

Con anterioridad a Venezuela, Cuba fue el principal aliado de Irán en la región, ya que ambos compartían una agenda anti-estadounidense y se enfrentan a sanciones impuestas por EEUU. Cuba e Irán establecieron relaciones diplomáticas en 1979, el año de la revolución islámica. En mayo de 2001, Fidel Castro visitó Irán por primera vez y entonces afirmó sentirse como en casa y alabó la lucha antiimperialista iraní. Cuba se ha unido a Venezuela para defender "el derecho inalienable" de Irán de acceder a la energía nuclear. En la votación de febrero de 2006, en el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Cuba fue uno de los tres países que votaron contra la resolución sobre el programa nuclear iraní, lo que Ahmadineyad agradeció públicamente.

La relación entre Argentina e Irán está marcada por el caso AMIA. En julio de 1994 un atentado terrorista, destruyó La Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), arrojando un funesto saldo de 85 personas muertas y más de 200 heridos. Dos años antes una explosión similar había destruido la embajada de Israel en Buenos Aires. Los fiscales argentinos han confirmado la responsabilidad directa de la organización terrorista libanesa chiita, Hezbolá y de altas autoridades iraníes como responsables intelectuales del ataque y pidieron a Interpol la captura de una serie de ex altos dirigentes iraníes, lo que acentuó la tensión entre los dos países.

Durante el gobierno del ex presidente Néstor Kirchner, la conflictividad entre Buenos Aires y Teherán quedó patente cuando Néstor Kirchner no asistió a la asunción del presidente ecuatoriano Rafael Correa para no encontrarse en Quito con Ahmadineyad. En Asamblea General de la ONU del año 2007, el entonces presidente argentino utilizó su discurso para pedir que Irán colabore en la investigación del atentado, lo que no cayó nada bien en el Gobierno de Teherán que respondió duramente. La duda en este punto es cuál sería la actitud del Gobierno de Kirchner ante Irán de no mediar el caso AMIA y la postura militante de la comunidad judía local.

¿Qué intereses representa Irán?

Lejos de ser un "aliado de los gobiernos de izquierda y/o progresistas del mundo", Irán es el principal financista de los grupos terroristas Hezbollah (en el Líbano) y Hamas (en la Franja de Gaza). Además facilita las acciones, no menos salvajes, de distintos grupos chiitas en Irak, que hasta el momento, se han cobrado la vida de miles de civiles en atentados terroristas de la peor calaña.

¿Por qué, entonces, es visto por ciertos países de Sudamérica, como un aliado "revolucionario"? Por la sencilla razón que impone la vieja máxima: "el enemigo de mi enemigo es mi amigo", que en la mayoría de los casos, se presenta como el verbo de un breve pensamiento, arropado de miopía política. Sólo basta como referencia a esta antigua máxima, el apoyo político que el IRA irlandés le brindó a Hitler cuando llevaba a cabo los bombardeos sobre Londres, durante la Segunda Guerra Mundial.

Por estos motivos, y lejos de representar los intereses supremos de los pueblos a ser libres y soberanos (¿en que situación se encuentran las mujeres en Irán, y todo aquel que intenta ser opositor al régimen teocrático?) la Nación persa, es la expresión del oscurantismo más peligroso.

Por tal motivo, es lamentable ver como ciertos gobiernos que de verdad, se presentan como los adalides del cambio progresista en Sudamérica –como el caso del presidente indigenista Evo Morales- caen en esta trampa dialéctica que persigue intereses aún mayores que las cantidades de dinero prometidas para llevar a cabo distintas inversiones.

Estos intereses, por sobre todo, intentan imponer el fascismo y el autoritarismo y lejos de pelear contra la opresión de los pueblos, buscan reeditar la opresión y la muerte.

Sino, como último ejemplo, basta con recordar las sistemáticas negaciones que del Holocausto realiza el presidente de Irán, en cuanta oportunidad se le presente.

¿De qué estamos hablando?


Publicado por Desconocido @ 18:27  | Articulos
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios