Hoy hay
sol en College Station y el huracán llamado, Ike, ya pertenece a la
historia. Aquí en College Station todos sobrevivimos con nada más que
algunas ramas rotas.
Ayer
era uno de estos días raros, un día espantoso en sus consecuencias y un
día que nos hace contemplar nuestro lugar en este mundo de D'os.
College Station tenía suerte, mucha lluvia pero no sufrimos ninguna
perdida de agua o de electricidad. Houston no tenía esta suerte y
Galveston se encuentra con grandes inundaciones. La buena noticia es
que parece que hubiera poco saqueo, por lo menos había el concepto de
ayudar a su prójimo.
Todo el día de viernes esperamos la llegada del huracán. Parecía que nunca llegaría. Había un gran silencio en el aire y se podía sentir que estuvimos en las vísperas de uno de estos días históricos.
En
los servicios de Erev-Shabat no pensaba en la historia de Noé. Por
supuesto hay muchas diferencias. No se puede comparar los tiempos
malvados de Noé con la vida actual de Texas. No obstante, esperando Ike
me podía sentir algo de lo que Noé debía haberse sentido. Como Noé, nos
preguntamos si la tragedia prevista iba a tener lugar. Como Noé
esperábamos que los pronósticos estuvieran equivocados y a la vez
sabíamos que eran ciertas. Y en la misma medida como en la época de
Noé, había gente que buscara el "arrepentimiento" por haber salido de
las zonas peligrosas y decidieron que no. Supongo que los compañeros de
Noé, hubiera ellos que simplemente negaron que habría una tragedia.
¿Qué
nos hace negar lo obvio? ¿Por qué hacemos caso omiso tanto de las
palabras de D'os como de las de los pronosticadores del tiempo? ¿Hay
algo en la condición humana que nos hace creer que podemos hacer el
papel de D'os? ¿No hacemos casos a los avisos porque por fin de cuentas
tememos confesar que no controlemos nuestro mundo, que hay cosas en
este mundo que simplemente son más poderosos que nosotros o nunca
podremos controlar?
Entonces
llegó Ike. Aunque no llovió por 40 noches y días, Ike nos recuerda que
la vida es frágil, que nuestra realidad se puede cambiar enseguida, y
que preciosa es la vida. No cabe duda que Ike es una gran tragedia para
todos los tejanos. El daño que hizo, ya hizo. La pregunta es ahora:
¿Qué podemos aprender de él? ¿Cómo podemos aprender de reconstruir
solamente nuestras ciudades en bases que son físicamente y
espiritualmente fuertes?
Rav Peter Tarlow es el rabino de Oneg Shabat, y director de la casa de Hillel de la Universidad de Texas A&M
